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Encías retraídas: por qué se te ven los dientes más largos y qué se puede hacer

Te miras al espejo y tienes la sensación de que los dientes se te han alargado. O pasas la lengua y notas un pequeño escalón entre el diente y la encía que antes no estaba. Quizá lo primero que apareció fue un latigazo con el agua fría justo en la línea de la encía. Son tres formas distintas de descubrir lo mismo: encías retraídas.

La retracción de encías es uno de los problemas bucales más frecuentes y también uno de los que más tarde se consulta, porque avanza milímetro a milímetro y sin dolor. El problema es que la encía que se pierde no vuelve a crecer sola, así que cuanto antes se identifique la causa, más encía se conserva y más sencillo es el tratamiento. En Clínica Escanilla & Casal (escanillacasal.com), en Mollet del Vallès, valoramos a diario encías retraídas en pacientes de todas las edades, y casi siempre la pregunta es la misma: ¿esto tiene arreglo? La respuesta corta es que sí, pero depende de por qué se ha retraído tu encía. Vamos a verlo.

Qué es la retracción de encías

La recesión gingival, que es como se llama en términos clínicos, ocurre cuando el margen de la encía se desplaza hacia la raíz del diente y deja al descubierto una zona que debería estar protegida. El diente no ha crecido: es la encía la que ha bajado.

Esa zona expuesta, el cuello del diente, no está recubierta de esmalte sino de cemento radicular, un tejido mucho más blando y poroso. Por eso las encías retraídas no son solo una cuestión estética: la raíz descubierta se desgasta antes, se caría con más facilidad y transmite el frío y el calor directamente al nervio. De hecho, muchas personas descubren su retracción a raíz de una sensibilidad dental al frío que no tenían antes.

Por qué se retraen las encías

No hay una única causa, y identificar la tuya es la parte más importante del tratamiento, porque si no se corrige el origen, la encía seguirá bajando.

Cepillado agresivo: el enemigo silencioso

Es la causa más frecuente en bocas por lo demás sanas. Cepillarse con demasiada fuerza, con un cepillo de cerdas duras o con movimientos horizontales de sierra va erosionando la encía día tras día. Es un daño acumulativo: no se nota en meses, se nota en años. El patrón típico es una retracción en los caninos y premolares del lado contrario a la mano con la que te cepillas.

Enfermedad periodontal

Cuando la encía se retrae de forma generalizada y además sangra, está enrojecida o hay mal aliento, la causa suele ser una infección de los tejidos que sostienen el diente. En esos casos la retracción es la parte visible de un problema mayor: la pérdida de soporte óseo. Aquí no basta con cambiar el cepillo, hay que tratar la infección con un tratamiento de periodontitis que frene la enfermedad antes de plantear nada más.

Bruxismo y fuerzas excesivas

Apretar o rechinar los dientes somete al hueso y a la encía a fuerzas para las que no están diseñados, y en personas predispuestas favorece la recesión. Si te levantas con la mandíbula cargada o tu dentista ha visto desgaste en los bordes de tus dientes, conviene descartar un bruxismo nocturno como factor que está empujando a tus encías.

Otros factores que suman

  • Biotipo gingival fino: hay encías genéticamente más delgadas y frágiles, que se retraen con estímulos que una encía gruesa toleraría sin problema.
  • Ortodoncia previa: algunos movimientos dentales pueden dejar zonas con menos encía de la deseable.
  • Piercings orales: el roce constante de un piercing en labio o lengua erosiona la encía de los dientes vecinos.
  • Tabaco: reduce el riego sanguíneo de la encía y empeora cualquier otra causa.

Señales de que tu encía se está retrayendo

La recesión gingival no duele, así que hay que estar atento a señales indirectas:

  • Dientes que se ven más largos que hace unos años, sobre todo caninos.
  • Sensibilidad al frío localizada en la línea de la encía.
  • Un escalón o muesca que se nota con la uña o la lengua en el cuello del diente.
  • La raíz se ve de un color más amarillento que el resto del diente.
  • Aparición de espacios oscuros entre los dientes, cerca de la encía.

Si además tus encías sangran al cepillarte, no lo atribuyas al cepillo: una encía sana no sangra, y ese sangrado suele indicar la inflamación que precede a la pérdida de encía.

¿Las encías retraídas vuelven a crecer solas?

Esta es la pregunta que más nos hacen, y merece una respuesta honesta: no. La encía perdida no se regenera por sí sola, por mucho colutorio o pasta específica que se utilice. Esos productos pueden aliviar la sensibilidad, pero no devuelven el tejido.

La buena noticia es que la odontología actual sí puede recuperarla en muchos casos mediante cirugía mucogingival, y que en todos los casos se puede frenar el avance. Lo que marca la diferencia es llegar a tiempo: no es lo mismo tratar una retracción de 2 milímetros que una raíz expuesta casi por completo.

Tratamiento de las encías retraídas

Primero, frenar la causa

Antes de reconstruir nada hay que parar el motivo de la pérdida: corregir la técnica de cepillado, tratar la enfermedad periodontal si existe, controlar el bruxismo con una férula o retirar el piercing. Sin este paso, cualquier cirugía está condenada a recaer.

Injerto de encía y microcirugía plástica periodontal

Cuando la retracción es significativa o sigue avanzando, la solución es quirúrgica: se recubre la raíz expuesta con tejido del propio paciente (habitualmente del paladar) o mediante técnicas de reposicionamiento de la encía vecina. Son intervenciones delicadas pero muy predecibles cuando el caso está bien seleccionado, con anestesia local y una recuperación llevadera. El resultado es doble: desaparece la sensibilidad y el diente recupera una proporción natural.

Cuando quedan espacios negros entre los dientes

Si la retracción se ha producido entre los dientes, pueden quedar los llamados triángulos negros, unos huecos junto a la encía donde se acumula la comida. Ese caso concreto tiene un abordaje propio, que puede combinar periodoncia y estética dental: te lo explicamos en detalle en nuestra página sobre el tratamiento de troneras dentales.

Cómo evitar que la retracción vaya a más

  • Usa un cepillo de dureza media o suave, mejor si es eléctrico con sensor de presión.
  • Cepilla con movimientos suaves y cortos desde la encía hacia el diente, nunca en horizontal.
  • No descuides la limpieza entre los dientes, pero con hilo o cepillos interproximales del tamaño adecuado, sin forzar.
  • Acude a tus revisiones y limpiezas: medir la encía periódicamente es la única forma de saber si la recesión está estable o avanza.

Recupera unas encías sanas y una sonrisa proporcionada

Las encías retraídas no se arreglan esperando, pero tampoco son una sentencia: con un diagnóstico correcto se puede frenar la pérdida, eliminar la sensibilidad y, en muchos casos, recuperar el tejido perdido. El primer paso es saber por qué tu encía está bajando.

Si notas los dientes más largos, sensibilidad en el cuello del diente o simplemente quieres salir de dudas, pide tu cita en Clínica Escanilla & Casal, en Mollet del Vallès. Valoraremos el estado de tus encías y te explicaremos con claridad qué opciones tienes en tu caso.

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